Mostrando las entradas con la etiqueta revista educativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta revista educativa. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de octubre de 2014

Convierte tu salón en una licuadora con el "blended learning"


A través del muro...


Convierte tu salón en una licuadora con el "blended learning"

Probablemente has oído sobre los términos ‘ciudadano global’, ‘destrezas del siglo XXI’ y los famosos Common Core Standards. Si has leído al respecto, estás al día, pero si no lo has incorporado en tu plan como maestro, entonces tampoco has experimentado lo que es el "blended learning" o el aprendizaje mixto, en buen español.

El "blended learning" (BL) responde a los tres conceptos mencionados al inicio, pues todos convergen en el mismo tiempo y espacio. Los recién publicados estándares comunes, denominados en Estados Unidos como los "Common Core State Standards" (CC), promueven el desarrollo de las destrezas del siglo XXI para forjar al ciudadano global. Esta nueva estrategia incorpora la integración de las nuevas tecnologías con los métodos tradicionales en el proceso de enseñanza.

En Estados Unidos, esta estrategia ha sido utilizada por muchos educadores, quienes aseguran obtener grandes beneficios con sus estudiantes al incorporarla en sus clases. Tal es el caso de la profesora Catlin R. Tucker, maestra de inglés en una escuela en California y autora del libro "Blended Learning in Grades 4-12: Leveraging the Power of Technology to Create Student-Centered Classrooms".

El modelo BL combina el aprendizaje presencial con el aprendizaje en línea o a distancia. Esta combinación permite al estudiante controlar el ritmo y el lugar en el que aprenden, de forma parcial. Sin embargo, Tucker señala que los maestros son los que deben determinar la combinación que es mejor para ellos, de acuerdo con sus capacidades y recursos.

Para lograr realmente un aprendizaje mixto, se toman distintos recursos multimedios virtuales con aquellos del salón de clases y se mezclan como si estuvieran en una licuadora. El maestro selecciona los ingredientes, de acuerdo con las necesidades y los intereses de sus estudiantes. El resultado: un aprendizaje mixto y efectivo para todo tipo de estudiante.

A continuación, mencionaremos cinco estrategias que puedes utilizar como ingredientes para que conviertas tu salón en una licuadora moderna:
  • Crea un debate o discusión antes, durante o después de la lectura de alguna obra literaria. Utiliza recursos gratuitos como los foros de colaboración Collaborize Classroom y Polleverywhere, y la plataforma de “blog” de Wordpress para que los estudiantes accedan a la discusión fuera de la clase y luego presenten en el salón por qué defendieron su punto de vista. 
  • Asigna a los estudiantes algún tema que se preste para investigación y pídeles que preparen su presentación de forma colaborativa. Pídeles que utilicen herramientas gratis en línea, como el procesador de texto, las tablas y presentaciones que provee Google Docs, o las presentaciones dinámicas que provee Prezi. También pueden utilizar la aplicación de Glogster para realizar pósteres multimedia interactivos. Utiliza el espacio y el tiempo en el salón de clases para que los estudiantes organicen el trabajo que luego presentarán. 
  • Utiliza la estrategia BYOD, "Bring your own device", para que los estudiantes lleven sus dispositivos móviles a la clase. Prepara códigos para escanear fácilmente desde cualquier dispositivo y acceder a las direcciones que desees en Internet. Para esto, puedes usar la aplicación para crear códigos QRStuff.com. 
  • Asigna a los estudiantes desarrollar un proceso que tengan que grabar utilizando herramientas como showme.com y luego lo expliquen en clase. 
  • Desarrolla un periódico de la clase y publícalo en línea para repasar los conceptos aprendidos. Para esto, puedes usar distintos "blogs" o herramientas como weebly.com. 
Recuerda que cuando preparas una batida en la licuadora, su sabor dependerá de los ingredientes que utilices, y para los gustos, los sabores. Así que estudia primero a tu audiencia para que sepas qué les gusta y de verdad los sorprendas con tu licuado.

martes, 30 de septiembre de 2014

Clubes para potenciar el aprendizaje estudiantil


A través del muro...


Clubes para potenciar el aprendizaje estudiantil

Como maestros, siempre buscamos la forma de que nuestros estudiantes aprovechen su tiempo al máximo, aún cuando están fuera de la escuela. Tal vez porque, más allá de que aprueben nuestro curso, nos interesa en qué se convertirán cuando crezcan.

Es por eso que Ana, además de ser la maestra de Matemáticas, formó un club de Robótica, y Ted, el maestro de Educación Física, organizó la liga de Taekwondo. Aunque esta es parte de sus labores en la escuela, la realidad es que lo hacen con alegría porque realmente les importan sus estudiantes y quieren sacar el máximo de ellos.

Se trata de ayudar a los niños y jóvenes a maximizar su tiempo libre y existen varias maneras para lograrlo. Una de estas es la participación de los estudiantes en distintos clubes y organizaciones estudiantiles en los cuales sientan que son útiles y que aprovechan su tiempo en algo productivo.

Un club es una agrupación voluntaria e informal que, aunque posea un reglamento, su propósito es proporcionar a los estudiantes un ambiente educativo y estimulante a través del cual estos jóvenes puedan aprovechar su tiempo libre. En cambio, una organización estudiantil es una estructura más formal, cuyo propósito no radica principalmente en mantener a los jóvenes ocupados en su tiempo libre, sino que tiene un objetivo más académico.

Por lo general, los estudiantes ven los clubes como una posibilidad para relacionarse con la comunidad escolar, sin la rigidez de una organización estudiantil, como lo son las sociedades de honor de la escuela. La realidad es, sin embargo, que tanto en los clubes como en las organizaciones tiene que haber un compromiso firme y sentido de responsabilidad por parte del estudiante, los padres y los moderadores.

Existen clubes escolares para los gustos y las necesidades de cada estudiante y lo mejor de todo es que si no existe, se puede crear. Sí, un club puede formarse porque un grupo de estudiantes lo solicite o por iniciativa del maestro u otro miembro de la comunidad escolar. Lo importante es que responda a las necesidades de los estudiantes que pertenecerán a este. Los maestros deben conocer los intereses de sus estudiantes y sus habilidades para poderles recomendar a qué club podrían pertenecer. Sin embargo, debe permitírsele al estudiante seleccionar el de su preferencia, aunque el maestro esté convencido de que no le conviene. De esta forma, se le da al estudiante cierta libertad para explorar sus intereses y para descubrir otros que desconocía.

Los clubes son organizaciones completamente democráticas y, aunque los maestros participen como moderadores, debe formarse una directiva compuesta por los mismos estudiantes para que sean ellos quienes lideren el club. Esto desarrolla en los estudiantes la autonomía y el liderazgo, la capacidad de tomar decisiones y trabajar en equipo, entre otras capacidades que son sumamente necesarias para la vida.

Cada club debe establecer el público al cual va dirigido, ya que no todos los clubes se prestan para todas las edades. Así también, las responsabilidades y los roles de dicha organización deben otorgarse de acuerdo con la edad y el grado de formación de sus miembros.

Un estudiante seleccionará el club al cual desea pertenecer por los ofrecimientos, beneficios y nivel de entretenimiento que dicha organización pueda proveerle. A los estudiantes les encanta mantenerse activos, realizar actividades fuera de la escuela y hasta fuera del horario escolar. Ahora bien, si el club del cual participa no llena sus expectativas, puede ser que desista de pertenecer a un club o que siga intentándolo con otros. Es por eso que, como maestros, debemos ocuparnos de que la experiencia de pertenecer a un club sea lo más placentera posible para los estudiantes.

Algunos clubes, por su naturaleza, suelen ser más divertidos que otros, pero la realidad es que un moderador puede hacer que el club de español sea tan divertido como el de deportes. La clave está en tres aspectos muy importantes: el nivel de compromiso del moderador, cuán claros estén los objetivos que le transmite a sus estudiantes y el conocimiento que tenga sobre cada uno de los miembros del club. Así pues, moderar un club sigue siendo igual que cuando planificamos una clase para un grupo de estudiantes. Si no conocemos los objetivos, las necesidades de nuestros estudiantes y no estamos comprometidos con ellos, el aprendizaje no puede lograrse.

En cambio, si unimos estos tres aspectos, solo nos resta mantener al grupo motivado con actividades que sean pertinentes a los estudiantes y a la naturaleza del club. Para los clubes académicos, como los de español, matemáticas o inglés, se recomienda realizar actividades en las cuales los estudiantes puedan ver aplicadas las materias en situaciones de la vida real. Por ejemplo, un club de español puede encargarse de investigar sobre los errores más comunes del vernáculo y llevar a cabo una campaña para conservar nuestra lengua. El de ciencias podría involucrar a sus miembros en algún proyecto de protección ambiental, y el de historia podría dedicarse a trabajar con los aspectos culturales de nuestro país. Otros clubes que no son académicos, como los clubes deportivos, de tecnología, idiomas y servicio, también se prestan para que el estudiante desarrolle sus capacidades al máximo, al participar de la toma de decisiones y de la solución de problemas.

A veces, algunos padres caen en el error de no permitirles a sus hijos pertenecer a algún club porque entienden que podría ser una distracción para sus estudios. Sin embargo, las destrezas que desarrolla el estudiante en un club u organización llegan a los niveles más altos del pensamiento, incluso si nos dejamos llevar por la taxonomía de objetivos del pedagogo estadounidense, Benjamin Bloom. Para ejecutar una tarea, los estudiantes tienen que demostrar conocimiento, aplicar lo aprendido en situaciones reales, analizar los contextos y los problemas, sugerir propuestas y soluciones luego de sintetizar y evaluar los problemas para, finalmente, crear un proyecto que sea de bien para ellos mismos o para otros; esta última, es la capacidad más grande que pueda desarrollar el ser humano.

Pertenecer a un club ayuda a los estudiantes en muchas maneras. Puede ayudar, incluso al estudiante más rezagado en cierta materia porque le ayuda a descubrir otras capacidades y habilidades que desconocía, fortalece su autoestima y le abre los ojos hacia otras posibilidades. Por eso, los clubes son una excelente estrategia para potenciar el aprendizaje estudiantil y logar que sean seres útiles y productivos en la sociedad. Recuerda: necesitan un mentor, y ese puedes ser tú.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Mi escuela al día: la revista de los educadores puertorriqueños


La educación, sin duda alguna, es de los temas más discutidos mundialmente. Dada la crisis económica, social y política que existe hoy día, las naciones buscan transformarse desde la base de todo: la educación. Esta situación ha llevado a los sistemas educativos, tanto públicos como privados, a reflexionar sobre las necesidades de las generaciones actuales y las prácticas apropiadas para los estudiantes. Así, el desarrollo profesional del docente se torna en una de las principales estrategias para transformar los sistemas educativos. Maestros y directores buscan los recursos y las herramientas para recibir desarrollo profesional adecuado y así lograr una enseñanza de calidad. Con esta intención, se diseñó “Mi escuela al día”, una revista dirigida al personal docente y administrativo de las instituciones educativas de educación superior de Puerto Rico, que recoge temas de interés en el área de educación. Este proyecto representa una herramienta de desarrollo profesional asequible para los docentes y una oportunidad para crear alianzas entre las escuelas, para trabajar en conjunto los problemas que están afectando la educación en Puerto Rico. El proyecto está plasmado en la tesis de la autora, con el título: "Mi escuela al día: la revista de los educadores puertorriqueños", realizada como requisito del grado de maestría en Comunicaciones y especialidad en Redacción para Medios, en la Universidad del Sagrado Corazón en Puerto Rico.

Nuestra revista comenzará publicándose de forma digital y posteriormente, se espera que pueda distribuirse en las escuelas y comercios del país. Constará de tres secciones. La primera sección, titulada “A través del muro”, incluye artículos sobre estrategias y prácticas educativas recientes y su efecto en las escuelas que las han implementado. La segunda sección, “Para cambiar nuestras escuelas”, consta de columnas en las que se exponen algunas preocupaciones o problemas actuales en las escuelas con el propósito de buscar soluciones efectivas. La tercera sección se titula “Somos parte del cambio” y en ella se presentan artículos informativos y entrevistas, con las acciones significativas que están haciendo la diferencia en las escuelas de Puerto Rico.

Se espera que este proyecto tenga un impacto significativo en el desarrollo profesional de los educadores del país, y por consiguiente, en la enseñanza de los estudiantes. Las alianzas creadas entre las escuelas a través de este proyecto, servirán también como marco de referencia para los directivos del país en la toma de decisiones sobre la educación en Puerto Rico.

¡Espero contar con el apoyo de todos los educadores de nuestro país!